El segundo día me esperaba algo grande. Y lo digo literalmente ya que iba a ir a bucear a un petrolero de más de 100m. Hundido en 1995 en el sur de la isla de Malta, se encuentra a una profundidad máxima de 35m aunque la mayoría de las inmersiones rondan la cota de los 25m.
El pecio es realmente impresionante tanto por su tamaño como por su buena conservación. Su buen estado y amplitud permite adentrarse en su interior con bastante comodidad. Esto, junto con su tamaño, hace necesario más de una inmersión para sacarle todo el partido a este pecio.
Lamentablemente, tan buenas expectativas de buceo para este segundo día se vieron truncadas por la torpeza, por no decir otra cosa, de una familia que nos acompañó en la inmersión. Este es un claro ejemplo de como es posible obtener un título de buceador con sólo pagar.
Este grupo estaba formado por los padres y dos hijos. Aquí os muestro una foto del estilo de buceo de uno de ellos. Yo lo llamo "aleteo aeroplano" y no se si iba así porque estaba tan gordo que el traje de neopreno no le permitía cerrar los brazos o era para estabilizarse.El caso es que buceaban sin llevar ordenador e ignorando las señales del guía. Hubo un momento en que el guía nos dijo que nos mantuviésemos a 10m y esta panda bajó a 25m.
En la primera inmersión prácticamente no pude ver el barco. Nada más llegar bajamos a la hélice y supongo que eso fue demasiado para el padre que al subir a cubierta ya estaba sin aire y tuvo que salir de allí enganchado a la botella del guía.
En la segunda inmersión fue aún peor. El plan era entrar al interior del barco. Imaginándome la cantidad de partículas que levantarían me coloque en tercer lugar intentando que el menor número de gente pasara antes de hacer la foto. Sin embargo, pasando por este pasillo paré a hacer una foto. Eso debió hacer entrar en pánico al padre que salió disparado pasando por mi lado y arrollándome a su paso. Me dí contra la estructura del barco y tuve que proteger la cámara de sus aletazos descontrolados hasta que encontró un agujero vertical por el que salir del barco. Aunque oficialmente la explicación es que no iba a esperar al fotógrafo a que hiciera fotos.
El problema es que nada más salir ya estaba otra vez sin aire por lo que de nuevo hubo que emprender la vuelta enganchado a la botella del guía. Para finalizar la inmersión en la parada de seguridad donde tuvimos que desenrollar del cuello del hijo un cabo que se utilizaba para marcar la profundidad de 3m de parada y donde casi golpea a otro buceador con uno de los lastres que sujetaba este cabo.
Resultado! una inmersión que prometía y podía haber dado mucho juego totalmente estropeada por esta familia. Pobre del centro de buceo donde aterricen por sus vacaciones.



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