jueves, 23 de junio de 2011

Roma. Ciudad eterna en tres días

Dicen que todos los caminos conducen a Roma. Por ello no es extraño que al final alguno de ellos me haya llevado a la llamada Ciudad Eterna. Un viaje que realicé a principios del año 2007 recorriendo durante tres días el centro histórico de esta impresionante urbe.

Dia 1. La Roma antigua

La visita a Roma comienza por su lado más antiguo. Ya habrá tiempo para visitar los lugares que han hecho famosos películas como Dolce Vita de Fellini o Vacaciones en Roma. En su lugar vamos a empezar por un buen peplum visitando los elementos más importantes de la Roma antigua.

Comienza el día temprano en dirección al Colisseo. Cerca del mismo, en la Via Imperiale, se encuentra una oficina de información turística donde podremos adquirir los Roma Pass si no lo hemos hecho con aterioridad (Ver más abajo su utilidad).

El conjunto monumental está formado por el Colisseo y la colina Palatina. Lugar de residencia de los emperadores y uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Roma. La misma entrada sirve tanto para entrar al Colisseo como a la colina Palatina. Eso sí, aunque en teoría con el Roma Pass no deberíamos esperar cola, eso no nos evita perder un buen rato para conseguir la entrada de acceso a la colina Palatina.


La visita al Colisseo es impresionante, aunque sólo quedan en pie las paredes. No se puede decir lo mismo de la colina Palatina que personalmente me decepcionó. En su interior no hay gran cosa que ver excepto unos bonitos jardines y las ruinas bastante deterioradas del palacio imperial. Su mayor aliciente es la vista que presenta sobre el resto de la zona.

A partir de aquí podemos seguir caminando por la Via Imperiale hasta el monumento al Soldado Desconocido. La entrada es libre y en su interior alberga un museo militar.


Esta visita nos habrá llevado medio día. El resto del día se puede dedicar a recorrer parte del centro de la ciudad. No es muy grande, por lo que si tenemos ganas de andar no es necesario tomar ningún transporte público.

A partir del monumento al Soldado Desconocido se pude continuar hacia el sur para ver el rio Tíber y cruzarlo para conocer el Trastevere. Este es un barrio famoso de Roma por su mercado y sus numerosos restaurantes para turistas. Mi consejo es que si quieres comer bien no lo hagas allí. Demasiado "turistizado" para mi gusto. Incluido el mercado que ha perdido parte de su encanto original por el mismo motivo.


Un pequeño desvío de este itinerario nos lleva a la plaza de la Boca de la Verittá donde encontramos la tapadera de un depósito de agua mundialmente famosa por la película Vacaciones en Roma. Resulta curioso como una película ha podido hacer tan famosa una simple tapaderá hasta el punto de encontrarnos colas para fotografiarse junto a ella mientras se introduce la mano en su boca. Aunque, por otro lado, no todos los días se puede emular una escena de una película de Audrey Hepburn.

Cruzando de nuevo el Tíber, podemos llegar a la plaza Navona donde, aparte de un mercado de grabados sobre Roma, podremos disfrutar de las actuaciones de numerosos artistas callejeros. Entre ellas una representación de marionetas confeccionadas con guantes. Merece la pena para un rato para verla. Eso sí, cuidado con los grabados del mercado, no están hechos a mano por mucho que nos insistan los vendedores.


Y ya para terminar el día podemos pasar por el Panteón, que sirvió para una escena de la película Ángeles y Demonios, para llegar hasta la Fontana de Trevi. Dos monumentos impresionantes que no podemos dejar de visitar en nuestro recorrido por Roma. Lamentablemente ambos convertidos en un hervidero de turistas... la fama tiene un precio. Aún así podemos intentar encontrar un lugar donde sentarnos para disfrutar de la Fontana de Trevi mientras anochece evocando las escenas de Dolce Vita.


Dia 2. El Vaticano

Un día para levantarse muy temprano. Hay que ser buen madrugador si se quiere visitar el Vaticano. Básicamente dos elementos que visitar: la plaza y basílica de San Pedro y el Museo Vaticano. Conviene empezar por la basílica y, especialmente, por subir a la cúpula. No sólo tendremos la mejor luz para realizar fotografías desde ella, sino que nos evitaremos colas enormes de hasta un par de horas. Pero cuidado con los carteles, no esta muy bien señalizada y si te equivocas de desvian hacia el exterior y te hacen ponerte de nuevo a la cola.


Eso sí! Aquí solo es grátis visitar la Basílica de San Pedro. No hay que olvidar que estamos en terreno de la iglesia. Es más! Subir a la cúpula cuesta 4€ si subes a píe o 7€ en ascensor. Desgraciadamente el ascensor sólo evita subir 200 de los más de 500 escalones. En el Vaticano el dinero comprará la felicidad, pero no la salvación.

Desde el interior de la Basílica de San Pedro podemos acceder al museo del Tesoro Vaticano. No confundir con el Museo Vaticano. Este museo expone una serie de antigüedades como ropa litúrgica, cruces y cálices. La mayoría de ellos realizados en oro y piedras preciosas. El precio de 8€ incluye una audioguía. Eso sí! Hay que apagar la cámara que las fotografías están prohibidas.


A partir de la plaza de San Pedro, caminando un kilómetro aproximadamente, llegamos al Museo Vaticano famoso por albergar la Capilla Sixtina. La entrada cuesta nada menos que 13€ y ni siquiera incluye audioguía que cuesta otros 5€ más. Y realmente se pága prácticamente para ver la Capilla Sixtina. La verdad es que el resto del museo no tiene mucho más interés. La colección de esculturas de la roma antigua es fácilmente superada por la del Museo Británico donde además la entrada es gratuita. Y su pinacoteca no se puede comparar a la de la galería Borghese.


Lo más lamentable es el trato que recibes. Un recorrido por una serie de salas completamente apiñadas de turistas donde no se aprecia ni tan siquiera un simple extintor y cuanto menos una salida de incendios. De hecho, la seguridad parece centrarse más en que no hagas fotografías. Para después llegar a una abarrotada Capilla Sixtina donde no te dejan ni hablar ni detenerte tranquilamente a contemplarla debido a la masificación de visitantes. Me pregunto que dañará más las pinturas, si una fotografía sin flash o la respiración de un par de miles de turistas diarios. La opinión del Museo Vaticano es clara.

Por supuesto, nada más salir de la Capilla Sixtina, el recorrido pasa inevitablemente por al menos tres tiendas de recuerdos donde por 40€ nos venden una fotografía de la obra de Miguel Ángel. Resulta imposible no recordar ciertas palabras del Nuevo Testamento:

(Mt 21.12-17; Mc 11.15-19; Jn 2.13-22)
Entrando en el templo comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, diciéndoles:
--Escrito está: "Mi casa es casa de oración", pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.


Dia 3. El museo Borghese

Consituye la Villa Borghese un parque de descomunales proporciones en el centro de Roma. Uno de sus mayores atractivos es el Museo Borghese, donde podemos pasar la mañana contemplando pinturas de Rafaello, Tiziano, Bernini, etc. Sin duda un lugar de obligada visita para los amantes del arte. Eso si! De nuevo las fotografías están prohibidas. Ni siquiera te dejan entrar con la cámara que hay que dejarla en la consigna que encontramos en la planta baja. Como dice el refrán "Cree el ladrón que todos son de su condición".


Tras el Museo Borghese se puede continuar con un agradable paseo por este parque hasta llegar a la plaza de Santa María del Poppolo y de aquí a la Plaza de España donde termina nuestro recorrido por Roma.


Donde alojarse

El alojamiento en Roma resulta bastante caro. Una opción es alojarse en las afueras de la ciudad donde los hoteles son más baratos, pero si lo que queremos es recorrer el centro histórico vamos a perder demasiado tiempo en trasladarnos todos los días hasta el centro de Roma. Es mucho más útil buscar alojamiento lo más cerca del mismo y desplazarnos a pie ya que su tamaño no es demasiado grande.
Una opción recomendable es buscar un Bed and Breaksfast. Son pequeños hoteles o incluso casas particulares que te alquilan una habitación. Incluyen desayuno. En nuestro caso encontramos uno con muy buenas condiciones y muy bien situado llamado B&B Aldebarán.

Donde comer

Si lo que quieres es comer auténtica comida italiana evita los restaurantes para turistas. También hay que tener en cuenta que no todos los restaurantes admiten tarjeta de crédito.

Una forma sencilla de comer es comprar pizza al peso en los muchos establecimientos que encontrarás. Todos tienen precios similares y asequibles y la misma variedad de pizzas. En algunos también podrás comprar pasta u otros platos preparados. También es habitual encontrar en ellos bolas de arroz para ir picando mientras calientan el trozo de pizza.

Si lo que quieres es algo especial mi consejo es que te dirijas al restaurante Il Brillo Parlante. Un lugar encantador donde degustar una comida típica italiana acompañada de un vino excelente. Además, la camarera habla español. Este restaurante se encuentra en la Via de la Fontana a un paso de la Plaza del Poppolo. No confundir esta calle con la Via de la Fontana Borghese. Mucho más famosa pero que se encuentra más cerca de la Plaza de España que de la Plaza del Poppolo.

En cualquier guia de viajes encontrareis muchos otros restaurantes recomendados.

Un último consejo, evitad la pizzería Da Baffeto cerca de la plaza Navona. Se ha vuelto demasiado popular entre los turistas y hay que esperar colas de hasta una hora para comer. Realmente no merece la pena en comparación con otros lugares igual de pintorescos pero menos invadidos por los turistas. Por cierto! No aceptan tarjeta de crédito.

Roma Pass

El Roma Pass es un bono que incluye dos visitas gratis a los museos, descuentos en el resto de museos y un bono de transporte público por tres días. Aquí tenéis un enlace a la web de Roma Pass para más información. Desgraciadamente sólo está en italiano e inglés. Se puede adquirir en cualquier oficina de información turística.

No es válido para los museos del Vaticano.

Debido a su coste, 20€, sólo sale rentable si se piensa visitar más de dos museos y hacer un buen uso del autobús. Visitando sólo los dos museos que te dan gratis simplemente se amortiza la inversión. También hay que considerar cuanto se piensa utilizar el transporte público. El centro de Roma es bastante pequeño como para recorrerlo andando si se está acostumbrado.

Por otro lado, te aseguran al comprarlo que no hay que esperar cola con él. En realidad no es completamente cierto. En teoría no habría que esperar cola para adquirir en ticket de entrada de los museos porque la tarjeta del Roma Pass funciona como entrada. En la práctica te hacen esperar en muchos sitios la misma cola porque tienen que canjear esta tarjeta por una entrada ordinaria del museo. Además, no nos va a evitar la cola de entrada.

Otro problema es el trato de los empleados. A mi se me estropeó la tarjeta de acceso al metro y no quisieron sustituirla por otra ni repararla. Simplemente se pasaron la pelota entre los empleados del metro y los del Roma Pass.

En mi opinión, aunque puede ser interesante adquirirlo, creo que el ayuntamiento de Roma y el ministerio de cultura deberían ofrecer una oferta más interesante que un simple paquete por el mismo precio que costaría adquirir dos entradas de museo y un bono de autobús de tres días por separado. El resto de información del paquete es un mapa y una lista de eventos que se puede obtener de forma gratuita y directa en cualquier oficina de información turística.

Algunos consejos más
  • La estación Termini es el centro de donde salen la mayoría de los autobuses. Es un buen lugar como punto de partida para visitar Roma y donde buscar alojamiento. Sin embargo, también tiene los alojamientos más caros y de peor calidad. Además, aconsejan que no se ande por sus alrededores de noche por el peligro de robo. Yo lo he hecho y, aunque no es un lugar especialmente aconsejable, tampoco me pareció tan peligroso.
  • Si eres aficionado a la fotografía llevate un trípode para tu cámara. Roma ofrece fotos nocturnas muy bonitas.
  • Los enchufes y el voltaje eléctrico es el mismo que en España, así que no es necesario utilizar ningún adaptador.
  • Recuerda que los billetes de tren hay que validarlos en el anden justo antes de subir al tren. En el caso de bonos de autobús habrá que validarlos la primera que nos subamos al autobús dentro del mismo. Esa validación marcará el comienzo de la validez del bono.