Mi segunda toma de contacto con Malta fue con el hotel. Es evidente que no siguen el mismo concepto de estrella que España. Todo un hotel de cuatro estrellas y no estaba ni a la altura de algunas pensiones de dos estrellas que conozco. En general la limpieza brillaba por su ausencia. Las habitaciones, y en especial el cuarto de baño, estaban viejos. Para mi que de aquí surge la fama medieval de Malta. Pues ese cuarto de baño debieron construirlo los cruzados en su camino a Tierra Santa. Y por los comentarios del resto de buzos españoles que encontré en el centro de buceo, esa debía ser la tónica general tanto en hoteles como en apartahoteles.
Aunque al menos compensó el trato del personal que fue amable y atento. Eso si, aquí el castellano aún no está de moda. Daban todas las opciones: inglés, italiano, alemán y frances. Incluso creo que ruso por la cantidad de nativos de ese país que se hospedaba en el hotel. Pero del idioma de Cervantes nadie entendía ni una palabra.
Recuperado de la sorpresa de ver un baño propio de una excavación arqueológica en mi habitación, tocó preparar la cámara. Al día siguiente empezaría el buceo.
El centro de buceo con que contraté las inmersiones fue
Paradise Diving. Tengo que reconocer que llevan una dinámica bien organizada y tranquila. Y sobre todo felicitar a los dos guías españoles del centro Jesús y José.
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| Rozi |
Y para empezar el primer día tres inmersiones. La primera en un pecio clásico de Malta. El Rozi. Un remolcador hundido a propósito en 1991. La profundidad máxima del pecio son 40m pero no son necesarios de alcanzar para visitarlo por completo. La única pega es que le falta la hélice que constituiría una vista interesante de la inmersión.
Con una visibilidad excelente, el barco se encuentra en muy buenas condiciones y esta rodeado por bancos de sargos y castañuelas.
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| Lantern Point oeste |
La siguiente inmersión se realizó en el "Lantern point" oeste. Una sucesión de pequeños cantiles, cuevas que no supera los 30m de profundidad. Aunque en realidad se realiza casi en su totalidad a menos de 20m. Aquí fue donde me tropecé con la cruda realidad de Malta: no hay peces. Aguas limpias, unos fondos impresionantes de praderas de posidonias e infinidad de cuevas que podrían servir de refugio a los peces. Pero no hay peces.
Los peces más grandes que se veían eran algunos meros pequeños de nos más de 25cm. Se ve que estaban tan acostumbrados a que los disparasen que era imposible acercarse a ellos. En cuanto te veían a 8 o 7 metros salían corriendo y se escondían en cualquier agujero.
Finalmente, la última inmersión del día se realizó entre el Blue Lagoon y el Crystal Lagoon pasando por la cueva de Alex. Un túnel sin salida con una cúpula de aire al final y un fondo lleno de pequeñas gambitas.
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| Alex's cave |
Quizás uno de los puntos más interesantes de esta inmersión es el túnel que conecta el Blue Lagoon con el Crystal Lagoon.
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| Blue Lagoon |
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