jueves, 27 de diciembre de 2012

Malta. Vuelta al Blue Lagoon

Después de la "grata" experiencia de El Faraud, siguieron una serie de inmersiones tranquilas y sencillas aunque no por ello menos interesantes. El primero de los días vuelta al Blue Lagoon y a una inmersión ya conocida en la cueva de Alex. 


Esta vez la suerte sonrió y tuve la oportunidad de ver algo más de vida marina. Como por ejemplo esta morena que aguantó estoicamente nuestros flashes.











Aunque el espectáculo de la inmersión lo dieron estos túnidos cazando. Tanto por su velocidad como por su agilidad cambiando de dirección para abalanzarse contra los bancos de peces.








 Hasta una raya se dejó ver a unos 25m de profundidad.



Finalmente una pasada por la cueva de Alex permitió volver a fotografiar a las gambas que se encontraban es su interior. 




Por último estas dos inmersiones finalizaron de nuevo en la entrada del Blue Lagoon.




jueves, 20 de septiembre de 2012

Malta. Um El Faraud

El segundo día me esperaba algo grande. Y lo digo literalmente ya que iba a ir a bucear a un petrolero de más de 100m. Hundido en 1995 en el sur de la isla de Malta, se encuentra a una profundidad máxima de 35m aunque la mayoría de las inmersiones rondan la cota de los 25m.



El pecio es realmente impresionante tanto por su tamaño como por su buena conservación. Su buen estado y amplitud permite adentrarse en su interior con bastante comodidad. Esto, junto con su tamaño, hace necesario más de una inmersión para sacarle todo el partido a este pecio.



Lamentablemente, tan buenas expectativas de buceo para este segundo día se vieron truncadas por la torpeza, por no decir otra cosa, de una familia que nos acompañó en la inmersión. Este es un claro ejemplo de como es posible obtener un título de buceador con sólo pagar. 

Este grupo estaba formado por los padres y dos hijos. Aquí os muestro una foto del estilo de buceo de uno de ellos. Yo lo llamo "aleteo aeroplano" y no se si iba así porque estaba tan gordo que el traje de neopreno no le permitía cerrar los brazos o era para estabilizarse.

El caso es que buceaban sin llevar ordenador e ignorando las señales del guía. Hubo un momento en que el guía nos dijo que nos mantuviésemos a 10m y esta panda bajó a 25m.

En la primera inmersión prácticamente no pude ver el barco. Nada más llegar bajamos a la hélice y supongo que eso fue demasiado para el padre que al subir a cubierta ya estaba sin aire y tuvo que salir de allí enganchado a la botella del guía.

En la segunda inmersión fue aún peor. El plan era entrar al interior del barco. Imaginándome la cantidad de partículas que levantarían me coloque en tercer lugar intentando que el menor número de gente pasara antes de hacer la foto. Sin embargo, pasando por este pasillo paré a hacer una foto. Eso debió hacer entrar en pánico al padre que salió disparado pasando por mi lado y arrollándome a su paso. Me dí contra la estructura del barco y tuve que proteger la cámara de sus aletazos descontrolados hasta que encontró un agujero vertical por el que salir del barco. Aunque oficialmente la explicación es que no iba a esperar al fotógrafo a que hiciera fotos.

El problema es que nada más salir ya estaba otra vez sin aire por lo que de nuevo hubo que emprender la vuelta enganchado a la botella del guía. Para finalizar la inmersión en la parada de seguridad donde tuvimos que desenrollar del cuello del hijo un cabo que se utilizaba para marcar la profundidad de 3m de parada y donde casi golpea a otro buceador con uno de los lastres que sujetaba este cabo.


Resultado! una inmersión que prometía y podía haber dado mucho juego totalmente estropeada por esta familia. Pobre del centro de buceo donde aterricen por sus vacaciones.






martes, 11 de septiembre de 2012

Malta. Mito o Realidad II

Mi segunda toma de contacto con Malta fue con el hotel. Es evidente que no siguen el mismo concepto de estrella que España. Todo un hotel de cuatro estrellas y no estaba ni a la altura de algunas pensiones de dos estrellas que conozco. En general la limpieza brillaba por su ausencia. Las habitaciones, y en especial el cuarto de baño, estaban viejos. Para mi que de aquí surge la fama medieval de Malta. Pues ese cuarto de baño debieron construirlo los cruzados en su camino a Tierra Santa. Y por los comentarios del resto de buzos españoles que encontré en el centro de buceo, esa debía ser la tónica general tanto en hoteles como en apartahoteles.

Aunque al menos compensó el trato del personal que fue amable y atento. Eso si, aquí el castellano aún no está de moda. Daban todas las opciones: inglés, italiano, alemán y frances. Incluso creo que ruso por la cantidad de nativos de ese país que se hospedaba en el hotel. Pero del idioma de Cervantes nadie entendía ni una palabra.

Recuperado de la sorpresa de ver un baño propio de una excavación arqueológica en mi habitación, tocó preparar la cámara. Al día siguiente empezaría el buceo.

El centro de buceo con que contraté las inmersiones fue Paradise Diving. Tengo que reconocer que llevan una dinámica bien organizada y tranquila. Y sobre todo felicitar a los dos guías españoles del centro Jesús y José.

Rozi
Y para empezar el primer día tres inmersiones. La primera en un pecio clásico de Malta. El Rozi. Un remolcador hundido a propósito en 1991. La profundidad máxima del pecio son 40m pero no son necesarios de alcanzar para visitarlo por completo. La única pega es que le falta la hélice que constituiría una vista interesante de la inmersión.

Con una visibilidad excelente, el barco se encuentra en muy buenas condiciones y esta rodeado por bancos de sargos y castañuelas.


Lantern Point oeste
La siguiente inmersión se realizó en el "Lantern point" oeste. Una sucesión de pequeños cantiles, cuevas que no supera los 30m de profundidad. Aunque en realidad se realiza casi en su totalidad a menos de 20m. Aquí fue donde me tropecé con la cruda realidad de Malta: no hay peces. Aguas limpias, unos fondos impresionantes de praderas de posidonias e infinidad de cuevas que podrían servir de refugio a los peces. Pero no hay peces.

Los peces más grandes que se veían eran algunos meros pequeños de nos más de 25cm. Se ve que estaban tan acostumbrados a que los disparasen que era imposible acercarse a ellos. En cuanto te veían a 8 o 7 metros salían corriendo y se escondían en cualquier agujero.

Finalmente, la última inmersión del día se realizó entre el Blue Lagoon y el Crystal Lagoon pasando por la cueva de Alex. Un túnel sin salida con una cúpula de aire al final y un fondo lleno de pequeñas gambitas.

Alex's cave
Quizás uno de los puntos más interesantes de esta inmersión es el túnel que conecta el Blue Lagoon con el Crystal Lagoon.
Blue Lagoon





miércoles, 5 de septiembre de 2012

Malta. Mito o Realidad I

Yo había escuchado decir que Malta era el buceo más salvaje del Mediterráneo. Con aguas transparentes casi como el Mar Rojo y llenas de vidas. Con numerosos pecios de la segunda guerra mundial. A esto hay que añadir las descripciones que hacen las guías de viaje ensalzando a Malta por su carácter medieval como sede de la Orden de los Caballeros de San Juan u Orden de Malta.Ante estas descripciones no me podía resistir a visitar la isla. Y, como del dicho al hecho sólo hay un trecho, empaqué las aletas, la cámara y el regulador y me cogí un avión a Malta.

Lo que me encontré en ella fué.... pero espera! No se puede empezar un relato por el final! Comencemos pues por mi primera impresión de Malta. Justo después de aterrizar en su pequeño pero moderno y pulcro aeropuerto, a eso de las 22:00 horas, cogí un taxi para ir al hotel. Aquí fue donde empezaron mis dudas. El taxista o yo debíamos estar equivocados. O yo había cogido un vuelo erróneo y no estaba en Malta o el taxista debía pensar que estaba en Mónaco en plena carrera de Fórmula 1. Me recordó cierto taxi que tomé una vez en Aman (Jordania) circulando a toda velocidad cuesta abajo mientras el taxista vuelto hacia mi me explicaba lo bonita que era Petra. Sólo que en esa ocasión al menos las carreteras estaban en buen estado.

Porque si hay algo que Malta conserva de la Edad Media son las carreteras. Aunque más tarde me enteré que la mayoría de las carreteras fueron construidas durante la segunda guerra mundial.  Aún me duele la espalda, por no decir otro sitio, pensando en los saltos que daba sentado en el asiento de atrás de la desvencijada camioneta del centro de buceo mientras recorría la isla hacia el punto de inmersión. Con la camiseta pegada al cuerpo por el sudor mientras intentaba decidir si era mejor bajar la ventanilla y ahogarme con el polvo del camino, suponiendo que la ventanilla funcionase, o asfixiarme de calor. Al final la decisión la tomó la ventanilla.
Basílica de St. George en Victoria (Gozo)

Aún así, entre bote y bote del taxi, pude ir apreciando la arquitectura que se me haría familiar durante los próximos días. Nada de ladrillos. Supongo que en la isla no hay arcilla. Las fachadas se alternaban entre casas modernas y otras que por antiguas y abandonadas se encontraban casi en ruinas. Pero todas de esa piedra de tonos rosados que parece cubrir toda la isla. Con sus balaustradas de piedra y que, por alguna razón, me hicieron recordar la arquitectura renacentista veneciana.