lunes, 23 de agosto de 2010

Mar Rojo. Dia 3. A quien madruga lo tiran al mar

O al menos eso han hecho con nosotros hoy. Nos han puesto en pie a las 5:30. Un café y a preparar equipo y subirse en la zodiac. Objetivo el arrecife de Thomas o, como dicen por aquí, Thomas Reef. Hemos hecho prácticas de marine. Nos hemos bajado a la siciliana. Vamos! Que nos hemos tirado con la zodiac en marcha contra corriente y directamente picando al fondo a 20m sin decir esta aleta es mia. O eso o aparecemos por Madagascar.

A partir de aquí, nuestro guía Alí, que mide 2m, nos ha deleitado con 30min nadando a unos 20 o 25m de profundidad contra corriente. Cuando era evidente que el que más y el que menos estaba a punto de ahogarse decidió que no merecía la pena llegar al final de la inmersión. Total! Si nos faltaba casi la mitad del camino... Y se dió la vuelta dejandonos llevar por la corriente.

El buceo! Una pared de gorgonias que iba desde los 5m hasta quien sabe donde. Probablemente más de 100m debajo nuestra. Yo no bajé a comprobarlo ;-) Lo malo es que en la ida las gorgonias pasaban desesperadamente lentas pero uno no estaba ni para mirarlas. Y a la vuelta volaban. Vamos! Que había un pez posado en una y antes de que me diera tiempo a enfocar la cámara, si el pez no se quita, hoy desayuno sushi.



El resultado final: el cuerpo reventado y muy pocas fotos. Y sólo faltan 40 min para la siguiente. Todavía no me ha hecho efecto la salchicha y el huevo frito que he tomado para el desayuno. Que por comer no sea que nos quedemos sin fuerzas para seguir a Alí. Aunque sea a la cueva de los 40 tiburones... digo ladrones.

Así que pasados 40min nos lanzamos al "azul" como lo llaman aquí. Y vaya azul. Una pared vertical que llega a 20cm de la superficie y se pierde a 50m de profundidad debajo de nosotros. Impresiona. Al menos esta vez la corriente es a favor, lo que hace la inmersión bastante menos cansada. Un mero enorme que se pierde en la profundidad y hasta peces payasos. La primera anémona roja del viaje y hasta un pez flauta jugueteando a nuestro alrededor.




Lo mejor para el final de la inmersión. Una tortuga. Y no precisamente pequeña.



Por la tarde repetiremos la inmersión en el mismo arrecife pero en dirección contraria. Sin embargo los resultados no serán tan buenos. Menos vida que en la anterior. El mero se volvió a dejar ver. Pero a una profundidad que descartaba aún más que por la mañana pensar en acercarse a hacer una foto. Y la corriente, aunque a favor, era enorme. Simplemente nos dejamos arrastrar frente a la pared sin posibilidad de parar a ver ningún detalle. Al final nos recogió la zodiac y de vuelta al barco.

Por cierto! Volvimos a merendar palomitas. Será costumbre aquí en Egipto? Que comerán cuando van al cine? Pinchito de camello?

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